Capitulo 1

En algún lugar del siglo XXII

La voz chasqueó como un látigo, desgarrando el silencio. La sala desnuda olía a moho y a aceite quemado. En algún lugar, gotas caían con ritmo, como el latido enfermo de un corazón.

Una lámpara cruda, suspendida encima, proyectaba un halo demasiado estrecho para atravesar las sombras. Esas sombras, más densas de lo que deberían, se agazapaban en los rincones, habitadas por siluetas indistintas.

Eran tres. Dos masas imponentes, de hombros anchos, que oscilaban, casi difusas… y, entre ellas, una silueta más grácil. Casi inmóvil. Vestida con un traje blanco impecable y de corte severo. Un resplandor clínico que parecía absorber la más mínima mota de polvo a su alrededor.

Su rostro, medio oculto por el cono de luz, dejaba adivinar un mentón fino, una línea de cabello tirante hacia atrás. No se movía. Observaba.

El individuo, atado a una silla, con las muñecas atrapadas en un metal demasiado gélido para ser común, no se movía. Sus costillas sobresalían bajo la camisa empapada de sudor. A veces, un zumbido sordo parecía ascender desde el suelo, o resonar en su cabeza. Las voces masculinas aún tronaban.

— ¡Responde! ¿Qué hacías allí?
— ¿Quién te envió? ¿Quién está detrás de ti?

Apenas distinguía sus rasgos, pero sabía que ellos tampoco veían los suyos. Sus ojos brillaban como dos brasas apagadas.

— Ya se lo he explicado. Tres veces, creo…

Entonces, la silueta femenina inclinó la cabeza. Solo ese gesto ínfimo, y la luz tembló. Su voz hendió el aire, desnuda de toda emoción:

— ¡Empiecen de nuevo!

Dave sintió la mordedura de sus ataduras, pero aún más la de esa mirada oculta. Su respuesta pesaba más que todo aquel metal. Inspiró, y su voz áspera se deslizó como un suspiro cortado en seco:

— Todo se remonta a hace tanto tiempo… mucho antes de este siglo XXII.